7.00 a.m. Nuevo horario para las listas de difusión de WhatsApp, SUSCRÍBETE.

SUSCRIPCIONES

RECOMENDADO

Tan solo faltan 2 días ¡Anímate! Congreso ANATO 2021

Imagen
Tan solo faltan 2 días ¡Anímate! Congreso ANATO 2021  (@MayaAlcaldePei)(@Alcaldiapereira)(@AnatoCentral)(@AnatoEje)(@PaulaCortesC)(@AnatoNacional) Estamos listos para realizar el #CongresoANATO2021 en nuestra ciudad. Si aún no te has registrado, tienes tiempo de hacerlo. Tan solo faltan 2 días ¡Anímate! www.congresonacional.anato.org

El cebollita

El cebollita

Recordando, por allá terminando la década del 70, veíamos un niño con unas características excepcionales jugando fútbol, nacido en Argentina, muy pobre y sacado de las escuelas públicas de una provincia; su primer equipo “Los Cebollitas” y jugando con el equipo “Argentinos Junior”, era un fenómeno y empezaron siendo tan jóvenes, a cargarle la cruz de ser la imagen de un país, una carga muy pesada para un joven de esa edad; pasó de este equipo a un equipo grande llamado “el equipo de la mitad más uno” el Boca Juniors, otra carga, igual que el anterior, lo colocaba en lo más grande de los anaqueles futbolísticos de Argentina, de América y del mundo.

Mientras nosotros crecíamos, jugábamos fútbol en las calles, en la canchas de los barrios, de la ciudad y de los colegios, admirábamos ese jovenzuelo, pues el mercadeo lo paseaba por todo el mundo después de su aparición en un juvenil suramericano, en Pereira y Bucaramanga jugó contra los equipos locales, haciendo ver el fútbol como algo sencillo de jugar y por su característica nos hacía enamorarnos de este gran deporte. Recuerdo cuando jugó en Pereira, hizo una jugada para empatar el partido 3 a 3, jugada que todavía nos emociona al recordarla, se gambeteó a casi todo el equipo, inclusive hasta el arquero, decía él mismo “No veía sino patadas volando, las esquivaba y quedaban los jugadores en el suelo”, “Qué gran jugador” decíamos y lo aplaudíamos, inclusive nuestra insignia, el mincho Cardona pasaba desapercibido viendo jugar a este muchacho.

Diego Armando Maradona, que inicialmente lo apodaron “la cebollita” o “el pelusa” brillaba a nivel mundial por su característica de crack y no sólo lo paseaban y mostraban por América, en Europa se hablaba de una nueva gran estrella del fútbol y comenzaba a hacer sentir amores y odios por todos los rincones del globo.

Estando en el Xeneize, además de jugar excepcionalmente comienza a mostrar sus dotes de líder no sólo en fútbol, sino además de masas, haciendo más grande al de la franja amarilla, se convierte en el capitán y daba pasos de líder en la selecciona nacional Argentina, mientras tanto los empresarios lo mostraban como el mejor jugador del mundo, otra carga más para su joven corazón, cargas que las llevaba con todo el tesón y se hacía cada momento más popular, hasta que pasa al fútbol europeo, lo contrata el Barcelona, otro grande del mundo y continúa su escala a la gloria, y esto lo hace mucho más popular, ya era capitán además de la selección, selección que igual como siempre ganaba en todas partes y se disputaba posiciones de primer puesto con la selección Brasil en América y en el mundo.

Mientras todo esto pasaba, el mundo veía como este niño de las cebollitas, se convertía cada vez en la imagen, sí se puede decir, de un dios del fútbol, del mejor jugador del mundo, del grande de Argentina y ahora del Barcelona, hasta el punto de que en su país hablaban de crear una iglesia que idolatraba a DIEGO, y sin saber, ni predecir Diego comenzaba a creerse verdaderamente un DIOS, pues los empresarios, los equipos, la FIFA, los hinchas, los gobiernos, en fin todos los que lo queríamos o lo odiábamos , le alimentábamos ese ego argentino, que bien grande que es, entre otras, empezando por compararlo publicitariamente con ese otro eternamente grande del fútbol como es PELE.

Cuando jugaban los mundiales Diego era la vedet, el súper Diego, donde buenos y malos querían compartir con él, coloquialmente se decía le sobraban invitaciones, rumbas, mujeres, licor y hasta droga, quienes manejaban el mundo se lo ponían a sus pies, él empezó a creerse el dueño del mundo. Pasó dizque porque le iba mal en el Barcelona a ese equipo italiano de segunda división y los hizo campeón de Europa, como es el Nápoles, además queda campeón mundial en México 86, lo nombran mejor jugador del mundial y de Europa, y por consiguiente el medio futbolístico lo subía más, igual seguía siendo un terrenal y cometía errores, esta vez la rumba, la droga, la buena vida lo invade, y cae en ese infierno de la drogadicción y la vida mundana, el ídolo es terrenal y como tal se comportaba.

Diego se retira de la práctica física del fútbol y se convierte en un referente deportivo para todos quienes nos gusta el deporte, va y viene, opina de política, opina de la FIFA, opina de los gobiernos, en fin, se convierte en ese personaje que día a día aparece a nivel público; cae en la drogadicción una y otra vez, busca ayuda una y otra vez, se medica, se opera, sube de peso, pero ante todo sigue siendo un ser humano y sigue siendo ese argentino referente de su país, quería salir de ese mal, la fama le sigue dando alimento a esos males y Diego intenta una y otra vez y no demostrando siempre que lo importante es volverse a levantar y seguir

Diego además de poseer una magia en sus pies, se destaca por la resiliencia, intenta una y otra vez, pone la cara por el error cometido, promete salir de esos procesos, pero la vida le echa zancadilla una y otra vez, la publicidad, el mercadeo, el dinero, la prensa, la dirigencia, los hinchas, amigos y enemigos siempre se le convirtieron en toda una tortura en esa vida tan complicada que llevó, tenía un carácter fuerte pero se le volvía débil ante ese espanto llamado droga, le hizo daño ese comparativo con otros de ser el mejor jugador del mundo, fue poco educado, la vida le dio dinero, fama, vida, pero le faltó que lo acompañaran en ese camino de la fama a tan corta edad, le enseñaran y le dieran una guía de buen proceder.

Futbolísticamente no soy hincha, soy visor del deporte y disfruto cada momento deportivo, Diego fue un grande en el deporte, fue un gran representante de su país, fue un defensor del ser humano, de ese futbolista que entrega todo, que se convierte en el bufón de la vida. Se nos olvidó que Diego fue un ser humano que se quebró, que erró, pero que igual le aportó a la historia su grano de arena, no lo comparemos con nadie, fue él, Diego fue “El Pelusa”, no es el mejor ejemplo, pero le tocó serlo y con lujo de detalles. ¡PAZ EN SU TUMBA!

Pensemos y actuemos: aislamiento inteligente, tapabocas, distanciamiento social, recordemos que “EL VIRUS TODAVÍA ESTÁ POR AHÍ”

Óscar Velásquez Narváez

Comentarios

Suscríbete

Escribe tu correo electrónico:

Entregado por FeedBurner

Lo más leído esta semana

¿Firmamos o no Escazú?

Universo vibracional

AMISTAD

ES HORA DE FORTALECER LA PLURALIDAD