HACER MEMORIA SIN CAMBIAR LA HISTORIA

 

HACER MEMORIA SIN CAMBIAR LA HISTORIA

El anacronismo se define como un hecho o circunstancia actual que no es actual sino propia o característica de las costumbres del pasado. Sin embargo ha hecho carrera en todo el mundo la práctica de destruir monumentos y esculturas que simbolizan hechos históricos y personales que hoy no son aceptados pero que en su momento lo fueron. 

La forma de cuestionar esos hechos y sus personajes más descollantes es a través del estudio y análisis crítico de la historia, ubicándolos en tiempo y lugar para poderlos contextualizar en toda su dimensión.

Sobre este tipo de eventos se refiere el papa Francisco en su nuevo libro Soñemos Juntos. Dice el Papa Francisco: “La historia es como es y no como quisiéramos que fuera”. Es decir, los hechos sucedidos se circunscriben a una época y circunstancias determinadas. Estos hechos por muy vergonzosos y arbitrarios que hoy nos parezcan, para la época en que acontecieron tenían la mirada de aprobación de sus dirigentes.

El asunto no consiste en vandalizar sus esfinges, sino que el llamado es a entender que hoy la sociedad es otra muy diferente y que requiere de dirigentes que estén a la altura de las nuevas realidades económicas, políticas y sociales sin aceptar que esos hechos sigan siendo indicados.

Dice el Papa Francisco en su libro Soñemos Juntos: “Necesitamos políticos que sirvan al pueblo y no que se sirvan del pueblo”. Si hacemos un barrido a la clase política en Colombia, seguramente vamos a encontrar que no son muchos los que se desempeñan sirviendo al pueblo. Estos son la minoría. Como la historia es una disciplina que estudia los hechos pasados, no para recitarlos como un poema épico o epistolar, sino para estudiar cómo estamos hoy. La historia y sus hechos no los podemos cambiar; lo que si podemos en el presente es sentar las bases y la estructura para que en el futuro haya una sociedad más justa y equitativa.

Cuando en el mundo el 1% de las personas es dueña de más de la mitad de los bienes y los recursos existentes, es mucho lo que hay que cambiar porque así las cosas no funcionan al tratar de trabajar por una mejor sociedad. Dice el Papa: “La dignidad de nuestros pueblos exige una economía que no habilite nuevamente la acumulación de bienes, sino que les permita a todos el acceso a un trabajo digno, vivienda, educación y salud”. Si la gran y única apuesta está orientada hacia la acumulación y al lucro sin límites, la sociedad más temprano que tarde va a cambiar radicalmente, así como la humanidad lo ha hecho a lo largo de toda su historia. Se requieren metas sociales. Dice el Papa: “Sin metas sociales, el crecimiento económico que prioriza el lucro como único bien alimentó el capitalismo amiguista, que no está al servicio del bien común, sino en los especuladores de turno en la economía líquida”. Es precisamente este amiguismo concentrado en una pequeña minoría la que se opone a cualquier reforma y a cualquier cuestionamiento que ponga en riesgo sus privilegios y estilo de vida individual, soportado en los hombros de la gran mayoría. Ya alguien lo dijo: “O Cambiamos o nos cambian”.

JAIRO ARANGO GAVIRIA
Enero 2021

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