Desafiante propuesta de la Procuraduría

Desafiante propuesta de la Procuraduría

JAIRO ARANGO GAVIRIA

Pareciera que el gobierno de Duque y sus altos funcionarios no hubieran aprendido nada de la pandemia, del Paro Nacional, y del empobrecimiento de la mayoría del país. Es como dice Shakira: Ciegos, sordos y mudos.

No han pasado más de dos meses desde que el gobierno propuso ante el Congreso la reforma tributaria, para que los jóvenes empezaran a marchar en contra de esta inconveniente reforma. En consecuencia, el gobierno y el congreso optaron por hundirla dejando a su paso un baño de sangre de jóvenes asesinados en todo el territorio nacional. Acto seguido  el gobierno propuso ante el congreso la reforma a la salud. También en este caso fueron los jóvenes quienes siguieron marchando en su contra. El gobierno no tuvo otra opción que archivarla.

Una tercera reforma a la que desde ya le auguro entierro de tercera es la de la Procuraduría.  Decirle al país en medio de la pandemia y del paro nacional, amén del empobrecimiento de la población, que hay que aumentar la planta de personal en 500 funcionarios más, con el argumento de que no se pueden dejar prescribir 10.000 expedientes represados, es bastante atrevido. Por un lado plantean  recaudar más impuestos para poder sostener los gastos sociales de la nación; pero de otra parte proponen que hay que nombrar 500 funcionarios más de una sola entidad. Esto para nada es coherente, es una vergüenza. Resulta que el Congreso al igual que el gobierno nacional está en contravía de los intereses y de las necesidades de los colombianos. Lo único que van a lograr es activar las movilizaciones y frenar el crecimiento del país.

Definitivamente el gobierno Duque no está en sintonía con lo que está pasando en el país, a tal punto que se atreve a seguir presentando reformas ante el Congreso sabiendo de antemano que el rechazo popular es total. Todos sabemos que la reforma de la Procuraduría para aumentar descomunalmente la planta de personal, va a terminar por hundirse en el Congreso. Y no va a pasar no porque a los congresistas no les guste la mermelada, sino porque la opinión popular está en contra de este nuevo despilfarro. Es que no es para menos; cayó como una bofetada desafiante y perversa ante todos los estamentos sociales y económicos. 

¿Si esto no es mermelada, entonces qué es?

El asunto resulta paradójico. Si el gobierno y la procuradora Cabello saben que esta reforma aumenta el tamaño del Estado en detrimento de las obras sociales y  de inversión y que la movilización social la va a bloquear; la pregunta es: ¿Para qué insiste con otra reforma que nació muerta? Este si es un verdadero festival de la mermelada. ¿Cuántos muertos más deben aportar las movilizaciones antes de que el Congreso la entierre?

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