De tránsfugas y camaleones

Nunca como antes se había visto en la política nacional, tanta variedad de partidos y movimientos políticos. Se inscribieron 179 candidatos para elegir 32 gobernadores, 5.270 candidatos para elegir 1099 alcaldes, 334 listas con 3.702 candidatos para elegir 32 asambleas departamentales y 3.366 listas con 14.199 candidatos para elegir 1099 concejos municipales. Lo anterior nos da un promedio de 5.5 candidatos por gobernación, de 115.6 candidatos por asamblea y de 12.9 candidatos por concejo municipal, siendo San Andrés el de menos inscritos en general, con 136 solamente y Antioquia el de más con 13.968 candidatos inscritos.

En total, se inscribieron candidatos del centro democrático, la alianza verde, el partido liberal, Colombia humana-unión patriótica, polo democrático alternativo, partido social de unidad nacional, partido cambio radical, partido conservador colombiano, Colombia justa libres, movimiento alternativo indígena y social, alianza social independiente, autoridades indígenas de Colombia, Colombia renaciente, entre otros partidos y grupos significativos de ciudadanos. Como se observa, el frente nacional donde solo existían el partido liberal y el conservador, ha quedado lejos y hoy en día tenemos una variedad de opciones tan grande que a veces abruma a los electores que ya no se orientan por el trapo rojo y el trapo azul que identificaban a los partidos tradicionales.

Este maremágnum de opciones democráticas, ha hecho que poco o nada identifique a los electores con unos postulados ideológicos, con unos principios fundamentales que diferencien claramente a unos candidatos de otros. Por esa misma razón, algunos despistados inscritos oficialmente en uno u otro partido, juegan al sancocho electoral, al combo multipartidista y sin sonrojarse siquiera predican a los cuatro vientos, que le son fieles a su partido, pero votarán por un candidato de otro a la alcaldía, mientras le siguen jurando lealtad a x o y copartidario a la gobernación o a la asamblea, con lo cual dicen cumplir con su cuota elemental de fidelidad con los postulados de su partido. Ya no importa si lo que se defiende es la libertad o el orden y entonces da lo mismo votar por el liberal que por el conservador. Ya no importa si se es del partido conservador, pero votaría por el partido verde, o si se es del centro democrático y se vota por el polo; estamos llenos de tránsfugas y camaleones, que envilecen el ambiente político. Como bien se dice en el tango cambalache: “Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor”. Un feliz día.

OTONIEL ARANGO COLLAZOS


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