Descansando en él

«Echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros». (1 Pedro 5:7)

PASAJE COMPLEMENTARIO: Marcos 7:24-30

Las dificultades revelan nuestra debilidad, nuestra impotencia y nuestra vulnerabilidad ante situaciones que se escapan de nuestro control. Esto nos lleva a entender que no podemos ser autosuficientes, que necesitamos de Dios. La clave para hallar el descanso es derramar delante del Señor el corazón, confesando aun errores cometidos, colocando delante de Él la queja, lo que nos inquieta, lo que nos duele, nuestra frustración; es entregarse a Dios para que Él venza cualquier dificultad que tengamos; es entender que el único verdaderamente compasivo ante nuestros sufrimientos es aquel que sufrió hasta la muerte de cruz y en quien tuvimos libre acceso al Padre, al que todo lo puede, al que es el oportuno socorro para nuestra alma.

Sólo el Señor tiene el poder y la autoridad para conocer el estado de nuestra alma, de nuestro corazón; Él sabe muy bien de nuestras angustias y cargas, por eso nos ofrece aliviarlas. Él nos dice: «vengan a mí», lo que significa que siempre estará esperando que nosotros vayamos a su Presencia en oración y sobre todo con la fe y la confianza que Él merece. Sólo Jesús nos hace descansar, de tal manera que nuestra pesada carga se convierte en algo liviano y fácil de llevar. De esta manera se nos abre un panorama lleno de esperanza, donde las aflicciones se tornan en un futuro consolador.

Cuando dejamos que nuestra alma y nuestro corazón se llenen de angustia, cuando acumulamos y guardamos heridas, rencores, malos deseos, miedos; llegará un momento en que no soportamos más, y hasta perdemos de vista nuestra relación con Dios y nuestra posición como hijos suyos. Terminamos apesadumbrados y derrotados.

Descansar en el Señor es una muestra de confianza. Él conoce nuestra senda como lo dice su Palabra, Él lo sabe todo, y no necesitaría que se lo digamos; pero cuando lo hacemos, cuando le hablamos acerca de nuestros problemas, cuando ponemos nuestra vida en sus manos, nuestro corazón recibe alivio, descansa y queda vacío para poder ser lleno del amor de Dios y de su Palabra que nos guía y nos conforta para seguir adelante. Además, en nuestros corazones, ahora confiados y seguros, se producirán alabanzas y acciones de gracias genuinas hacia Dios, porque hemos visto su ayuda y somos conscientes de haber sido alcanzados por su misericordia.

HABLEMOS CON DIOS:

«Amado Señor, gracias por este maravilloso día en Tu presencia, por poder descansar a Tus pies, Tu que todo lo puedes, y todo lo conoces y que es nuestro oportuno socorro para nuestra alma; en esta oportunidad te pedimos perdón porque muchas veces hemos sentido ansiedad y miedo. Hoy, a la luz de Tu Palabra comprendemos que es porque no nos hemos esforzado lo suficiente para conocerte y escucharte. Te entregamos en este día, no sólo nuestros problemas porque Tú si sabes cómo resolverlos y tienes tu método y tiempo perfecto, sino también nuestro corazón, porque sólo Tú sabes cómo amarlo y hacerlo feliz.” Amén.

Reenvíelo a quienes usted cree que necesita este mensaje, se lo agradecerá.

Mensaje basado en el devocional «Llamado a la oración Lolita Cruz de Chamorro”.


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