El descenso de Uribe

El descenso de Uribe

La altísima votación de la Consulta Anticorrupción, obtenida sin compra de votos, ni buses, ni tamales, pasó su cuenta de cobro a quienes han hecho de la política el vulgar barril de los puercos, en el que sacian sus desbordados afanes de enriquecimiento ilícito.

El país nacional hizo un alto en el camino para decir no más corruptos, no más politiqueros, no más ladrones. En silencio y sin que se notara, once millones seiscientos setenta y cinco mil colombianos, un millón trescientos mil votos más que los obtenidos por el Presidente electo Iván Duque, notificaron al país que a partir de ahora el manejo de los asuntospúblicos será otro y dispuestos están a elegir gente nueva no comprometida con los carteles de la corrupción en que se convirtieron los directorios políticos.

Con la victoria de la consulta, ya todos en el Congreso quieren tomarse la foto con Claudia, pues desean aparecer como amigos de la nueva causa. Si ayer la bandera fue la paz, la de hoy es contra la corrupción.

El gran ganador fue Colombia y el perdedor sin duda alguna fue Uribe, quien ya empieza a vivir su propio calvario, fruto de sus confusos actos con los que ha pretendido manipular la opinión pública.

Enemigo de la consulta, propuesta conjuntamente con la presidencial para evitar una erogación de 350 mil millones, engañó a los legisladores que la presentaron pidiéndoles posponerla hasta después de la segunda vuelta, garantizándoles su personal apoyo y el de su partido, apoyo que no cumplió y antes por el contrario, la combatió.

Su oposición, desde luego, era un claro mensaje al Presidente por él puesto, mensaje que el Presidente desoyó al comprometerse con la consulta, dando como resultado su alta erogación y sorprendente votación; igual, quiso manipular al Congreso y al país con la supuesta renuncia a su curul, la cual echó para atrás, como también anunció por redes el retiro de la recusación a los magistrados de la Corte Suprema, al darse cuenta minutos después de la decisión de la misma de negarle dicho recurso.

La derrota de su candidato Lafaurie a la Contraloría General de la República, el muy seguro entierro a su iniciativa del aumento del salario mínimo, la pérdida de las mayorías en las Comisiones Primeras de Senado y Cámara y la ausencia de delegados uribistas en el Concejo de Política Criminal, necesarios para proteger a su jefe, como el llamado a indagatoria hecho por la alta corte, indican que nada claro tiene por delante y sí, muy oscuros presagios se avecinan sin que pueda ya culpar al Gobierno de persecución.

Todo este ensombrecido panorama vaticina el comienzo del fin.

Cuando creía tenerlo todo de su parte, con Presidente propio, se encuentra con un mandatario dispuesto a desmarcarse al asumir el reto para el cual lo elegimos: el de gobernar para todos los colombianos. Ya la encuesta Gallup, la semana pasada, le da a Santos una favoralidad del 45 frente a Uribe del 42 por ciento. Algo…está sucediendo.

Alberto Zuluaga Trujillo. [email protected]

elpereirano.com