Estatuto de la oposición

Estatuto de la oposición

Dando cumplimiento al artículo 112 de la Constitución de 1991, que ordena al poder legislativo aprobar una ley estatutaria de los partidos políticos con personería jurídica que se declaren en oposición al gobierno de turno, 26 años después pudo expedirse, entrando a regir este 20 de julio una vez se instale el nuevo Congreso de la República.

Este mecanismo, que busca garantizar y proteger a los partidos de oposición, determinando igualmente los derechos para las agrupaciones independientes, fue discutido y aprobado como norma de forzosa expedición en cumplimiento de lo pactado entre el Gobierno y las FARC en el Acuerdo de Paz de La Habana.

La concreción de estas garantías para quienes asuman posturas contrarias a las de las mayorías, no tiene significación distinta a la de proscribir en todo el territorio la combinación de armas y política que en el pasado produjo el exterminio de la Unión Patriótica y hoy la de líderes sociales, fortaleciendo indudablemente nuestra democracia.

En virtud de lo aprobado es que Gustavo Petro, quien obtuvo la segunda votación a la Presidencia, asume una curul en el Senado y su fórmula Vicepresidencial, Ángela María Robledo, en la Cámara de Representantes.

El estatuto contempla condiciones especiales de financiación a los partidos opositores, al igual que su participación en las mesas directivas del Congreso, en la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, como también el derecho a controvertir las alocuciones presidenciales.

Como todo proceso, este no ha estado exento de roces y conflictos y muy particularmente en torno a la decisión de quién será su vocero oficial, tema que no toca la normatividad aprobada y que dio pie para que Jorge Enrique Robledo, Senador y jefe del Polo Democrático preguntara ¿Será Gustavo Petro en razón a los votos obtenidos el jefe de la oposición en Colombia? No, responde tajantemente. La norma aprobada señala que cada partido, como agrupación, el que quiera hacerlo se declara en oposición y cada uno tendrá su propio vocero. En la ley no existe la figura de jefe de la oposición. En lo que al Polo respecta, tendrá su propio vocero como igual lo tendrán los demás partidos.

Sin duda, estos cuatro años crearán una gran expectativa sobre la manera como las distintas fuerzas que se declaren opositoras al gobierno, utilizarán esta poderosa herramienta que en manera alguna podrá entenderse, pese a haber sido fruto del Acuerdo de La Habana, como un favorecimiento a un partido en particular sino como una manera de fortalecer y vigorizar la democracia con mayor cultura ciudadana en busca del camino cierto para encontrar la solución a los problemas de un país dividido en lo político y fracturado en lo social en donde el insulto y el agravio han sido el pan de cada día.

Hoy, hablamos de democracia participativa, donde un nuevo orden político está construyendo un país, más legítimo, más respetuoso de los derechos de cada ciudadano, más justo y abierto a las exigencias de lo que debe ser una verdadera sociedad.

Por: Alberto Zuluaga Trujillo.
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