La paja en el ojo ajeno

“El último boletín de alertas tempranas del Ideam, muestra que la tala de bosques en el país sigue incrementando. La Amazonía, la región más afectada. 75% de este flagelo ambiental sucede allí”.

La verdad es que la realidad de la Amazonía colombiana no es diferente a la del Brasil. Mientras en ese país, se queman 500.000 hectáreas, con la indiferencia del gobierno de Bolsonaro, al actuar tardíamente, incluso por rechazar las ayudas del G7, en Colombia el asunto de la deforestación y las quemas para aumentar la frontera agrícola, en detrimento de la Amazonía colombiana (Caquetá, Vaupés, Guaviare, Putumayo), sigue creciendo.

Las cifras admitidas por el gobierno de permitir la deforestación hasta 220.000 Ha/año, son preocupantes. Al respecto, Rodrigo Botero, director de la Fundación para la Conservación y del Desarrollo Sostenible, dice que en Colombia, al igual que en Brasil, la problemática de deforestación y posteriores incendios obedece principalmente a factores como: La ampliación de la frontera agrícola, el acaparamiento de las tierras y la tala en áreas protegidas resguardos indígenas y parques naturales.

Los incendios forestales se producen, cuando las personas tumban el bosque que dejan en el suelo por dos o tres meses; con la llegada de la temporada más caliente lo queman, generando los incendios que terminan afectando el resto de árboles en pie. El instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (Sinchi), indican que el 12% del territorio amazónico colombiano presenta una alta concurrencia de incendios, siendo los departamento del Putumayo, Guaviare, Caquetá, Vichada y Meta, los más afectados.

El mismo Botero señala que hay una economía que es permisiva con la deforestación, transformando el bosque en suelo agrícola, minero y ganadero. El llamado es para que en Colombia haya la misma movilización que se ha generado por la emergencia ambiental que se presenta en el Brasil.

Recordemos que la Corte Suprema de Justicia, declaró la Amazonía como sujeto de derechos y ordenó su protección inmediata. Por esta razón, resulta bastante preocupante que en el Plan de Desarrollo actual, con las proyecciones del IDEAM, quedan consignadas que para el 2022, se estarían deforestando 360.000 hectáreas al año; cifra que con la reducción del 30% que ahora propone el gobierno, resultaría una deforestación de 252.000 Ha/año. Toda esta hecatombe ambiental va en contravía de compromisos internacionales, como el Acuerdo de París y la declaración conjunta entre Alemania, Noruega y Reino Unido, para reducir a cero la deforestación en la Amazonía para el 2020.

Resulta entonces bastante preocupante que todas las alarmas y los focos del mundo , tengan hoy la mirada sobre la Amazonía colombiana. Si el mundo entero trata al presidente Bolsonaro como el gran depredador y pirómano del Amazonas, por sus políticas antiambientalistas, es bueno que las autoridades en Colombia, tomen medidas drásticas, para que el mundo pueda tener una lectura favorable de la forma en que interactuamos sobre el amazonas y logremos salir del deshonroso podio de ser uno de los 5 países que más deforesta en el mundo. Dejemos de mirar la paja en el ojo ajeno, y observemos la viga en el ojo propio.

JAIRO ARANGO GAVIRIA
Agosto de 2019


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