MENTES SECUESTRADAS

Con el fin de introducir el tema de este artículo, mencionaré brevemente una de las secuelas que dejó en nuestra sociedad el delito del secuestro que no ha dado tregua desde sus inicios en los años 90: El daño sicológico por el sometimiento de la víctima al gobierno de su victimario sin tener ninguna consideración en la condición del sometido, sean jóvenes, ancianos, empresarios, políticos , hombres o mujeres.

Algo similar está ocurriendo en nuestros hogares convirtiéndose en un asunto más complejo y delicado de lo que pensamos. No podemos subestimar los efectos, ya que hoy en día muchos estamos secuestrados en nuestra mente sometidos a escuchar, ver y actuar según determinan aquellos que hoy se lucran de la próspera industria de la televisión, el internet, y al comercio de dispositivos móviles y videojuegos. La mente humana tiene un gran potencial que se limita al someterse a información perjudicial.

“El destino y estado de la mente, depende del consejo que reciba” (A.W. Tozer)

Así como nuestra salud física depende de los nutrientes que el cuerpo reciba, de la adecuada actividad física y de rodearse de un entorno saludable, así también la salud mental depende sustancialmente de aquello de lo cual se alimenta. Lo que escuchamos y observamos determina la dirección en la que avanzamos. Lo que constantemente recibe nuestra mente, ejerce una presión e influencia en nuestras prioridades, pensamientos y por lo tanto en nuestras emociones y conductas.

Tal y como sucede con un instrumento musical (cualquiera que sea), que puede llegar a interpretar una maravillosa melodía, o un estridente y molesto ruido, dependiendo del músico que lo use, así también limitaremos el gran potencial de nuestra mente, si la bloqueamos con cosas que la perjudican.

Abundan los testimonios de jóvenes que se sometieron a tratamientos de desintoxicación (similares al de la drogadicción y alcoholismo), por excederse en el tiempo de video-juegos (12/14 horas), de ejecutivos que no pueden vivir sin consultar sus teléfonos móviles, y de matrimonios que se han visto afectados por los programas de contenido sexual que han modificado perjudicialmente su vida en pareja. Los casos de muerte, producto de la adicción a los videojuegos va a en aumento, debido a la ansiedad, al estrés y al extremo cansancio que produce en los “gamers” la obsesión por esta forma de entretenimiento.

(Sugerencia ver programa: EE.UU. al descubierto con Katie Couric, National Geographic).

¡El alcance nocivo es impensable: suicidios y homicidios como consecuencia de ello!

LA BATALLA INTERIOR

El ser humano debe procurar mantener en equilibrio su alma y todo lo que ella administra: pensamientos, emociones y voluntad. Esto es parte de la vida.

Sin embargo, si no somos intencionales en ello, algunas se resolverán de manera incorrecta trayendo como consecuencia un caos interior.

Los modernos métodos de entretenimiento físico y mental, efectivamente distraen de una forma permanente, impidiendo que observemos el interior de nuestro ser, en el cual se puede estar librando una silenciosa batalla. La mente es un “campo de batalla”. Allí se enfrentan pensamientos, recuerdos y miedos contra sueños, deseos, y sentimientos. ¡No se detiene!

De la manera correcta como resolvamos estas pequeñas y grandes batallas interiores, dependerá nuestra salud mental, la capacidad para hacer frente a las dificultades de la vida y para tener sanas relaciones interpersonales, trabajar productivamente desarrollando todo nuestro potencial, y finalmente nuestra salud física.

De nuestro interior surgen todos los conflictos, malestares, ofensas y enemistades, tal y como lo han afirmado varios autores a través. Uno de ellos en el siglo I d.C en el libro que lleva su nombre, exhortaba a muchos de su época con la siguiente pregunta: ¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos? (Santiago 4:1 Biblia N.V.I). ¡Sorprende ver como la condición de crisis interior persiste en el tiempo, generación tras generación!

Según estadísticas de la O.M.S más de 300 mill. de personas en el mundo, sufren de depresión y más de 260 mill. de personas sufren de ansiedad. Más de 800 mil personas mueren cada año por suicidio, siendo ésta la segunda causa principal de muerte entre personas de 15-29 años. Fuente: Organización Mundial de la Salud (OMS).

El 63 % de los colombianos , en lugar de cepillarse los dientes o tomar una taza de café, lo primero que hacen al despertar es revisar Facebook… el 48% prefiere renunciar a tener sexo durante un mes, antes que a su Smartphone. El 53% de encuestados de la generación llamada Z, considera que el celular es “su mejor amigo”, y el 33% reconoce que confiere más importancia al teléfono que a sus seres queridos. Fuente: Articulo revista semana julio 29/2018-Estudio Motorola

¿Cuál es la razón de que estas cifras vayan en aumento? Y ¿Por qué a pesar de que en todo el mundo la salud mental es motivo de preocupación, no hay mejoría?. Con toda seguridad, porque no hemos trascendido a las consecuencias que todo esto traerá en un futuro próximo.

No se trata tampoco de abstraernos del mundo moderno con toda su tecnología, pero sí de tener algo claro: “Muchas cosas pueden estar a nuestro alcance, pero no todas convienen, y no podemos dejarnos dominar de ninguna de ellas”. Es hora de hacer algo, cuando en los campamentos juveniles, en los cuales tradicionalmente se acampaba, se hacían fogatas, deportes, pesca y otras actividades a campo abierto se incluyen tiempos para videojuegos, ocupando el interés de la mayoría de los jóvenes. Es hora de hacer algo, cuando en los restaurantes los comensales no conversan entre sí por revisar sus celulares. Es hora de hacer algo, cuando en los hogares padres e hijos dejan de conversar y ocupan la mayor parte del tiempo de familia en Internet.

RETOMAR EL CONTROL

La buena noticia, es que algunas empresas están empezando a tomar medidas que van desde la promoción de una “cultura digital sana”, hasta incorporar controles en los teléfonos para limitar el tiempo de uso; monitoreando la adicción con auto-bloqueos, o volviendo a los dispositivos con usos básicos y sin app, por ejemplo. No obstante todos estos esfuerzos son válidos, el más importante de ellos consiste en tomar una decisión personal: no dejarse secuestrar.

Tengamos presente que muchas personas y empresas, se lucran con astronómicas utilidades, a costa de nuestra salud mental. Pensar en ello, puede ser una buena forma de reflexionar. Debemos esforzarnos por obtener un perfecto equilibrio entre lo que nos ofrece el mundo exterior y lo que permitimos se incorpore en nuestro interior. Debemos ser valientes para identificar en qué hemos caído y dejar de subestimarlo pensando que no nos hace daño y que podemos controlarlo.

“Los influenciadores digitales buscan moldear la percepción de una comunidad… detrás, siempre habrá una motivación bien sea altruista, económica e incluso hasta macabra: movilizar el pensamiento de las personas para que tomen una acción que cambie el curso de los acontecimientos”. (Blog el tiempo, 20 agosto/2016)

MEDIDAS PRACTICAS Y AL ALCANCE

A continuación algunas “medidas caseras” que pueden resultar efectivas si logramos convertirlas en virales, como sucede con las noticias en internet, contribuyendo a construir una conciencia colectiva por una MENTE LIBRE Y SANA.

  • Exceso de noticias sensacionalistas: Evitar la prensa “amarillista”, que sólo informa eventos catastróficos, accidentes y crímenes entre otros. Bastarán los informes periodísticos que resuman de forma objetiva los principales eventos para estar actualizados de manera correcta.
  •  Exceso de información en internet: Controlar el tiempo de acceso a redes sociales, las cuales saturan de información “poco relevante” y poner sumo cuidado en el efecto aspiracional de estilos de vida irreales e inalcanzables.
  •  Ser selectivo con la música: Siendo la música parte importante de la vida diaria, puede contribuir a mejorar los estados de ánimo y a enfocar correctamente nuestra manera de vivir. Desafortunadamente el mensaje de algunos géneros puede llegar a distorsionar valores y a conducir el comportamiento de manera negativa.
  • Controlar el acceso a vídeos y programas de televisión: La amplia variedad de series de TV y películas, hace necesario definir horarios y contenidos que realmente cumplan el sano objetivo de entretenimiento, evitando información que contamina y estimula la vida pasiva.
  • Poner límites al uso de videojuegos: Antes de acceder a ellos, deberíamos revisar el objetivo del juego, las imágenes que contiene, y lo más importante, el
  • tiempo que se invierte. Con esto, podremos lograr que quienes los usan, obtengan sus efectos benéficos (desarrollo de habilidades motoras, inteligencia espacial, análisis y capacidad de decisión).
  • Observar las conductas inusuales de familiares y conocidos, como producto del mal uso, además de escuchar a quienes nos rodean sobre nuestro propio comportamiento: Intervenir a tiempo buscando apoyo profesional, puede salvarnos de caer en una condición que va a afectar la salud integral y las relaciones con quienes nos rodean.
  • Incorporar advertencias previas al uso: Tanto los dispositivos móviles como los videojuegos y las series de televisión, podrían tener mensajes alusivos al posible daño y efectos nocivos de su uso inadecuado, llamando a la moderación, similar a lo que hacen los cigarrillos y bebidas alcohólicas.

Finalmente, reconozco que yo misma no lo he logrado aún en mi casa y en mi familia, aún tengo que insistir a mis hijos que no jueguen tanto, que se desconecten del celular, que salgan a hacer deporte, que lean. Sigo pidiendo que hablemos más y chateemos menos. Lo que si he logrado es tener claro, que no me quiero conformar con lo que me rodea, y por esta razón doy el primer paso escribiendo este artículo.

“La medida de la inteligencia es la capacidad de cambiar”. (Einstein)

LILIANA A. TAPIAS OCHOA- Agosto 3/2018

elpereirano.com

Deja un comentario