El mísero salario mínimo

El mísero salario mínimo

Por: Otoniel Arango Collazos

El salario mínimo que regirá en Colombia para el 2018 será de $781.242, lo que representa un incremento del 5,9 %; lo anterior se traduce en un incremento minúsculo de tan solo $43.525 mensuales. El auxilio de transporte quedó en $88.211, es decir, que solo alcanzará para el transporte de 20 días al mes, de ida y regreso a casa, teniendo que almorzar en la calle, pues por lo menos en Pereira el pasaje en el Megabus subió de $1800 a $2000, lo que indica un aumento del 10% que de plano ya desaparece el dichoso aumento. Mientras tanto la Inflación total de 2017 en Colombia cerró en 4,09%, lo que hace de suyo más gravosa la situación..

Si a un optimista y a un pesimista se les preguntara que ven al enseñarles un vaso con agua hasta la mitad; el primero diría que el vaso está medio lleno y el segundo con seguridad diría que esta medio vacío. En nuestro caso, para los industriales, altos funcionarios y detentadores del poder en general, el salario mínimo es lo último en concertación. Yo quisiera ver a un industrial sobreviviendo con un salario igual. Sin embargo el asunto es muy distinto para quienes devengan un mísero salario mínimo y aún más para aquellas personas en edad de trabajar, que no cuentan con la oportunidad de laborar en algo propio o ajeno, aquellos miserables que vemos día y noche en cada semáforo de cada esquina con su cruz a cuestas, con el estómago pegado al espinazo, como se dice coloquialmente, para los nadies que no merecen página social sino página judicial.

Realmente se necesita estar muy ciego para negar la pobreza en la que se ha sumido al pueblo colombiano, mientras que unos cuantos se hartan de nuestras riquezas y como el rico Epulón no dejan siquiera las migas para quienes implorantes se acercan a sus mesas. ¿Con qué autoridad moral podrán los señores altos Funcionarios del Estado pedirle a los desocupados y a los del salario mínimo que se aprieten un poquito más el cinturón mientras ellos quedarán con sueldos muy superiores a los veinticinco millones de pesos mensuales? ¿No sería mejor que la balanza se equilibrara siquiera un poquitico, en vez de tirarse los dineros en mermelada, en guerras interiores de mentiras que no dan resultados por falta de voluntad política y otras muchas pendejadas que sólo tienden a aplicar la ley del embudo, lo ancho para ellos y lo angosto para los pobres ? Ya va siendo hora pues, de que alguien saque la cara por el pueblo, porque así no vamos a llegar a ningún Pereira. Un feliz día y mucha prosperidad.

elpereirano.com

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