Paternalismo que mata

Paternalismo que mata

Por: Otoniel Arango Collazos

El paternalismo es la tendencia a aplicar las normas de autoridad o protección, tradicionalmente asignadas al padre de familia a otros ámbitos de relaciones sociales tales como la política y el mundo laboral; en otras palabras es la fea costumbre de no enseñar a pescar sino de regalar el pescado, con lo cual se limita toda posibilidad de iniciativa privada, de desarrollar la capacidad emprendedora para crear empresas que faciliten la generación de excedentes que permitan progresar individual y colectivamente. En un Estado paternalista, los asociados terminan convirtiéndose en meros parásitos que viven de las migajas que les brinda el gobierno de turno, degradando así a los seres humanos como sucede en gobiernos tanto de izquierda como de centro o de derecha.

Lo ideal de un Estado responsable con sus asociados, es lograr la satisfacción de las necesidades básicas, garantizando por lo menos el acceso a una educación de calidad y generando empleo digno, tanto público como privado.

Nadie puede dudar que el ex presidente Santos dejó el país en ruina, comprometiendo el presupuesto nacional por un lapso de 20 años adelante y todo por darle gusto a unos narcoterroristas, que hasta la fecha no han cumplido con los requerimientos básicos de verdad, justicia, reparación y no repetición, pero que si gozan de las mieles del poder, como si nada hubiera pasado.

Al Presidente Duque, le corresponderá el papel de cirujano, para hacerle una liposucción al Estado regordete que dejó Santos, quien agregó tres ministerios a la nómina y colmó la planta de servidores públicos, con nóminas paralelas con contratos amarrados hasta el próximo diciembre.

Volviendo al tema del paternalismo, vemos como el Estado subsidia 2.5 millones de Familias en Acción, igual sucede con los subsidios en energía eléctrica y gas para 10 millones de personas y que tal el famoso Sisben del que se pega el perro y el gato, pues hemos sabido hasta del padre de un “Honorable” representante que disfrutaba de dicho beneficio, porque el salario de congresista no le alcanzaba para pagarle salud. Estos tres ejemplos de paternalismo, dan idea del desangre que sufren los recursos del Estado, es decir, de los contribuyentes, porque ese tipo de política será de buen recibo en Venezuela o Nicaragua donde ya sabemos los resultados. En Colombia repito, lo que debe hacer el gobierno, es fomentar la educación y el empleo y así nadie necesitará limosnas paternalistas y al Presidente Duque, le corresponde honrar sus promesas de campaña, de menos impuestos y mejor remuneración.