Personas tóxicas

Por: Leonardo Gutiérrez Giraldo – Coach y consultor internacional

Circula por estos días en los diferentes medios informativos, una noticia con carácter de excepcional, y por esta misma connotación ha atraído de manera amplia la atención del mundo; el titular lo dice todo “El hombre más solitario del mundo”, haciendo referencia al único sobreviviente de una tribu aislada que habitó en el amazonas brasileño y que ha vivido por más de 20 años sin ningún tipo de contacto humano; si usted como yo, se está peguntando ¿Qué se sentirá vivir absolutamente sólo?, posiblemente ha encontrado una respuesta que le invita a ratificar una condición inherente a nuestra humanidad, los seres humanos somos personas sociales por naturaleza. Estas interacciones sociales no sólo traen bienestar a nuestras vidas, nos facilitan aprendizajes, ayudan y apoyan nuestros logros, en últimas, nos permiten vivir.

No concebimos nuestra vida en soledad, aunque en ocasiones, si imaginamos nuestra vida sin ciertas personas, de hecho, en la psicología y la literatura de auto – ayuda se popularizó el término “Persona tóxica” para identificar, y de paso invalidar, a personas que manifiestan con frecuencia comportamientos y actitudes frente a la vida, que evaluamos como no aceptables. Existe un sin número de escritos y documentos que se encabezan de manera similar “X rasgos que identifican a las personas tóxicas”, la x varía desde 5 hasta 21 características – posiblemente más – que nos permiten identificar a las personas tóxicas y en consecuencia, alejarnos de ellas. En alguno de los demasiados escritos al respecto, encabezan de la siguiente manera: “Una persona tóxica no te quiere, no te respeta y no te escucha. Sí, has leído bien, no le importas lo más mínimo, en absoluto, nada… Para una persona tóxica no eres más que un simple instrumento al servicio de sus intereses. ¿Crees que sabes identificar a una persona tóxica?… Una persona tóxica necesita estar cerca de su víctima”.

¿Existen realmente las personas tóxicas?, ¿Podemos identificar como tóxico, a aquel comportamiento que no se ajusta a nuestras expectativas y preferencias?, ¿Es tóxica la persona por su comportamiento o por nuestra interpretación del mismo?, ¿Acaso no termina siendo más tóxica la persona que rechaza a otras por sus comportamientos?, finalmente, ¿Quién es más tóxico, el calificado o el calificador?

En los talleres de resolución de conflictos que cada vez con mayor frecuencia desarrollamos para el personal de nuestras empresas clientes, proponemos una premisa que puede parecer básica, pero tiene profundos significados, “Para discutir, se necesitan dos”; así mismo, para que una persona sea evaluada como tóxica, se necesita otra que la vea como tal, por lo tanto, no es tóxica la persona, es tóxica nuestra aproximación a ella y a partir de allí, se hace intolerable la relación interpersonal. Podemos inferir por nuestra propia experiencia, que nadie es enteramente bueno y de igual manera, nadie es completamente malo. Si la relación se ha tornado tóxica, la invitación es a preguntarse ¿Cómo estoy aportando a profundizar esta situación? y, ¿Cómo podría obtener un beneficio de esta circunstancia para mi crecimiento personal?

Decía Eleanor Roosevelt, “Las grandes mentes hablan de ideas, las promedio hablan de eventos, las mentes pequeñas hablan de la gente”, hablar del otro en vez de con el otro, sólo alimenta nuestro ego y la percepción de estar haciendo lo correcto, con la expectativa de que el otro cambie, ¡sin decírselo!, si bien es cierto, es necesario que alguien quiera cambiar para que esto suceda, también es válido que no podemos pretenden cambiar a todos para que se ajusten a nuestros propios patrones de lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto, lo tóxico y lo no tóxico; lo que si podemos, es ayudar al otro y como mínimo comprenderlo para buscar dejar una huella y no una cicatriz en su vida.

Los abundantes consejos acerca de las “personas tóxicas”, implican el alejar – a mí me suena a anular – a estas personas; en las organizaciones y en las relaciones sociales, con frecuencia evitamos al otro, con la justificación de que nos estamos protegiendo, cuando en realidad, nadie nos puede hacer daño, sin nuestro propio consentimiento. Las personas pueden influir en nuestro comportamiento, en la percepción de una situación, en nuestro propio estado anímico, si y sólo si, lo queremos. Evidentemente sí hay una víctima en estas relaciones, que es al mismo tiempo el victimario; cada uno de nosotros determina como vive su vida, y termina en consecuencia, siendo su propio verdugo, si así lo decide.

Te invito a no evitar a las “personas tóxicas” y si a preguntarte qué puedes hacer con y por ellas, te dejo algunas pautas que pueden ayudar.

  • Entender que el otro no es malo, no es irrespetuoso, no es malintencionado, es implemente otro, con defectos, pero también con virtudes, como todos.
  • Permitir que en cada uno de nosotros aflore la compasión, buscando ayudar, sin pretender cambiar, siendo más comprensivos y respetuosos.
  • Puedes escoger mantener la distancia con esta persona, pero seguramente, te estarás privando de un valioso aprendizaje propio. Mejor toma distancia, para poner todo en perspectiva y tener una visión mas amplia de la situación, que también te dará una idea de tu propio aporte al conflicto.
  • Evita referirte a las personas como “ella es..”, y mejor utiliza “ella actúa…” describiendo el comportamiento, sin agredir o etiquetar al otro.
  • Cambiar la expresión “persona tóxica” por “relación tóxica”, en la que cada parte asume su propia responsabilidad. Un gran maestro y amigo me enseñó en mis inicios laborales que los seres humanos, hacemos, promovemos y permitimos.

¿Qué estás haciendo, cómo estás promoviendo y qué estás permitiendo en tus relaciones?

Leonardo Gutiérrez Giraldo
Master Coach, Coach Profesional y Comercial
certificado por la Global Coaching Federation
NLP – Master International Association for NLP de Suiza
Consultor Internacional certificado por Bureau Veritas
Sinergia Consultoría Organizacional
leonardo@sinergiaconsultoria.net
Twitter: @leogutierrezg

elpereirano.com

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