Primer año de gobierno

Hacer un acertado análisis de este primer año del presidente Duque, no es tarea fácil cuando la polarización, lejos de haber cedido, continúa su feroz arremetida, siendo la culpable de haberse logrado menos de lo que el Gobierno se propuso. Y decimos, menos de lo que se propuso, porque no tenemos la menor duda de las buenas intenciones que animan al Jefe del Estado desde su arribo a la Casa de Nariño. Dependiendo del cristal con que se mire, para unos hay evidentes logros económicos y para otros no tantos. Pero aceptando la recuperación de la economía, esta no alcanza a impulsar el empleo.

En el arranque de este año la expansión del producto interno bruto (PIB) llegó al 2.8 por ciento y el indicador de seguimiento del Dane alcanzó en mayo un crecimiento del 3.1, contrastando con el desempleo que en julio del 2015 llegó a su mínimo anual con una tasa de 8.9, no dejando de crecer desde esa fecha, situándose en el pasado junio en 10.1 por ciento. Así, lo evidente es que la recuperación productiva no es la suficiente para que haya más trabajo y las circunstancias que en los últimos días hemos venido observando en el entorno mundial, enrarecen cada vez más esta posibilidad.

Dejaremos entonces, de un lado, las pesadas referencias porcentuales que bien quedan en los estudiosos de la enmarañada disciplina económica para poner de manifiesto lo poco o nada que ha hecho el Gobierno en mermar la polarización reinante cuando ella es promovida desde el Gobierno mismo. El trámite de las objeciones a la JEP y el excesivo sobredimensionamiento del caso Santrich, lamentable pero previsible por su mal manejo en la Corte, parecerían hechos encaminados a profundizar la polarización más que gobernar en función del futuro.

La empecinada negación de la realidad actual, como es la polarización y la corrupción, que se constituyen en el ADN del país, dificultan enormemente la reconciliación colombiana. La corrupción, no solamente ha aumentado, sino que aprendimos a convivir con ella y lo peor, continuamos votando por los mismos corruptos y nada se nos da. El no aceptar que la corrupción ha engendrado todos nuestros males, no es excusa para el gobierno Duque y sus áulicos continuar con el espejo retrovisor inculpando de todo al anterior gobierno, sin siquiera darse cuenta que ya llevan un año y que con el correr acelerado del tiempo, pronto se les cumplirán los tres que faltan.

Muchos son los desafíos que tendrá que enfrentar el Presidente: El mejoramiento de las relaciones con el Congreso, bajar la cifra de desempleo, combatir las estructuras guerrilleras del ELN y las nacidas de los reductos de las FARC, frenar el asesinato de líderes sociales, recuperar los Llanos Orientales por el prolongado cierre de su vía, impedir el ingreso nuevamente del país a la lista negra como peligroso destino para los turistas y los protuberantes problemas en la salud, la educación y la lucha contra la pobreza, requerirán ingentes esfuerzos de un Presidente que termina en deuda con el país en su primer año de gobierno.

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Alberto Zuluaga Trujillo


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