Recableando tus conversaciones

Por: Leonardo Gutiérrez Giraldo – Coach y consultor internacional

En 1967, el profesor Albert Mehrabian de la UCLA dirigió una de las investigaciones sobre comunicación, específicamente la no verbal, más famosas de la historia; Buscaba tasar la importancia de la expresión facial y el tono de la voz cuando nos comunicamos verbalmente. Los resultados que aún se emplean como un referente en la comunicación, determinaron según las mediciones, que la palabra hablada representa sólo un 7% del significado total en la comunicación, que el paralenguaje (la entonación y la pronunciación) alcanza un 38% y las expresiones faciales y corporales un voluminoso e impactante 55%, valga decir que en muchas ocasiones el lenguaje no verbal puede ser el 100% del mensaje. No obstante, esta medición se enfocaba en un solo tipo de comunicación, la interpersonal, determinando así la influencia de nuestras palabras y expresiones no verbales en la interpretación que los demás hacen de nosotros, dejando a las palabras en un poco honroso tercer lugar de importancia en dicho aspecto y con una participación tan minúscula, que parecerían no ser tan importantes. ¿Entonces para que prestarle tanta atención a las palabras que usamos?

En realidad, el lenguaje que es la forma en que expresamos nuestras propias ideas y sentimientos, es una poderosa herramienta no solo para comunicarnos con los demás, sino y especialmente, para establecer conversaciones con nosotros mismos, teniendo más influencia sobre nuestras vidas de lo que alcanzamos a imaginar – los coaches lo sabemos bien – nuestras conversaciones internas, son la expresión de lo que pensamos de nosotros mismos y a la vez las instrucciones que nos damos para actuar, donde el peso de la palabra se vuelve preponderante por su impacto final, especialmente a nivel inconsciente.

El inconsciente es aquella parte de la actuación de nuestra mente de la cual no nos damos cuenta, organiza y guarda programas y, a partir de ellos, cumple un sinnúmero de actuaciones relacionadas. La neurociencia propone que el inconsciente se encarga de alrededor del 95% de todas nuestras actuaciones; por el contrario, la mente consciente es aquella sobre la que ejercemos control (?) y se encarga de cosas como la lógica, el razonamiento y las acciones voluntarias. Lo verdaderamente importante en este punto, es que cuando decimos algo conscientemente, estas palabras están influenciadas por nuestras creencias a nivel inconsciente, y a su vez dichas palabras vuelven a tener efectos en nuestro inconsciente, convirtiéndose en un bucle realimentado.

La particularidad del inconsciente es que funciona a través de símbolos e imágenes, y no a través de texto o letras. Por ejemplo, no pienses en un elefante rosado, ¿ya lo hiciste?; para nuestra mente inconsciente el procesamiento de una frase negativa implica el imaginar la acción en positivo, lo que en muchas de las ocasiones, nos acerca más a hacer lo que no queremos. La expresión clásica de muchos padres con sus hijos cuando están en etapas tempranas en la que aún no han desarrollado toda su motricidad, ni el entendimiento del peligro, es “se va a quemar”, que para reforzamiento de la validez de esta, termina en un accidente y el consabido “se lo dije”. El mismo Sigmund Freud propuso que el inconsciente no procesa negativos.

Así que es el momento de recablear tus conversaciones, empezando por expresar tus objetivos y deseos de manera afirmativa. “Quiero bajar de peso” en lugar de “No quiero comer más”, “Quiero ser exitoso” en cambio de “No quiero seguir fallando”. El secreto de este recableado consiste en enfocar tu energía en la construcción de lo deseado desde el consciente, es decir, tomar consciencia de tus palabras y las conversaciones que ellas generan, ¿Cuáles son tus conversaciones con referencia a la opinión que tienes de ti mismo?

Desde la perspectiva de la PNL, es la mente consciente la que fija los objetivos y la mente inconsciente la que se encarga de hacerlos realidad, cuando aprendemos a hacer algo, lo hacemos de manera consciente y lo volvemos una habilidad al llevarlo al inconsciente; formular nuestras conversaciones de manera consciente, en positivo; logrará que alcancemos los objetivos adecuados.

¿Cómo recablear tus conversaciones?

Vigila permanentemente tus pensamientos y la forma en que los verbalizas al expresarte sobre ti mismo, ¿cómo llegaste a esta conclusión, es propia o alguien más la puso allí?, cualquiera sea su origen, ahora hace parte de tus creencias, si te está impidiendo lograr tus objetivos, es una creencia limitante que debe ser desafiada y reencuadrada; el reencuadre no cambia la situación, pero sí cambia el foco de la situación, en otras palabras, nos permite darle una mirada diferente. Al reencuadrar la situación, reinterpretamos el problema y encontramos soluciones que antes no habían sido previstas, la finalidad es entonces, transformar las afirmaciones de problemas en afirmaciones de objetivos

Formúlate preguntas como:

• ¿pensar y expresarme de esta forma, me hace sentir mejor?
• ¿Es funcional este pensamiento?
• ¿Me gusta pensar de esta manera?
• ¿Si no me gusta, puedo reencuadrarlo?

¿Qué situación requiere de un reencuadre urgente en tu vida?

Leonardo Gutiérrez Giraldo
Master Coach, Coach Profesional y Comercial
certificado por la Global Coaching Federation
NLP – Master International Association for NLP de Suiza
Consultor Internacional certificado por Bureau Veritas
Sinergia Consultoría Organizacional
leonardo@sinergiaconsultoria.net
Twitter: @leogutierrezg

elpereirano.com

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