Ser optimistas

Por: Otoniel Arango Collazos

Somos, como lo dicen las sagradas escrituras briznas que se lleva el viento; seres con un paso tan fugaz por este bello planeta azul, que realmente no vale la pena malgastar el tiempo en cosas inútiles. Es posible que para quienes sufren afujías, la espera sea eterna y para quienes gocen de abundancia el tiempo se escape como se escapa el agua de las manos, pero para ambos existe una sola realidad con sus luces y sombras. No existe el día sin la noche y lo frío sin calor, lo alto sin lo bajo y así hasta el infinito; pero de todos esos aparentes opuestos se debe sacar provecho para edificar nuestro espíritu, pues más que opuestos, son complementarios en el camino de conocernos a nosotros mismos para domeñar nuestras debilidades y acrecentar nuestras fortalezas.

El ser humano infortunadamente, suele ser víctima de las inútiles vanidades materiales y termina complicándose la vida por asuntos meramente pasajeros, cuando es bien sabido que al abandonar nuestros cuerpos materiales, nada, absolutamente nada nos llevamos, lo cual se nos recuerda con la frase lapidaria que adorna las entradas de algunos cementerios: “Acá terminan todas las vanidades del hombre”.

El individualismo del ser humano lo ha llevado a conmocionar la vida en sociedad. Millones mueren de hambre en ciertas partes del planeta, mientras en otras desechan alimentos por falta de consumidores, otros padecen de sed mientras en gran parte se malgasta el líquido vital. Pero aún en medio de ese panorama apocalíptico, cada uno podrá hallar su propia paz, su propio nicho de tranquilidad cumpliendo con lo que le corresponde; siendo consciente de los vaivenes de la vida, asumiendo con entereza, paciencia e inteligencia tanto las épocas de vacas flacas como las de vacas gordas, con la certeza de que se aprende más en tiempos de escasez que en tiempos de abundancia y que se contribuye más a la paz mundial cumpliendo con nuestros deberes, que estando pendientes de los demás para criticarlos, mientras la viga en nuestros propios ojos, sólo nos deja ver la paja en el ojo ajeno.

En nuestra vida fugaz, lo importante es disfrutar de los retos que plantea nuestra existencia; deleitarse conscientemente con cada momento, desechando todo vestigio de amargura producida por la corrosiva envidia que desluce nuestra actuación en este plano terrenal, porque si alguien sufre, también es corresponsable de dicho sufrimiento, al tener la opción de ser feliz con lo que tiene y no infeliz por no tener lo que desea. Un feliz día y mucha prosperidad.

elpereirano.com

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