¡Sí es política!

 

El 2018 ha sido un año muy intenso en política para Colombia, sobre todo por la forma en que se viene transformando este ejercicio gracias a las redes sociales y a una juventud que viene dejando la indiferencia y haciendo parte importante del debate.

La ciudadanía toma posición política bien sea desde la información a la que tiene acceso, los intereses que lo animan, sus temores, o simplemente ni opina, como lo hace cerca del 50 % de los colombianos a los que todo le resbala porque ninguno sirve, entonces sencillamente no votan.

En dos semanas del actual gobierno se han evidenciado muchos aspectos de la cultura política colombiana, ya tenemos un reguetón de la corrupción que la partió en redes y vimos un presidente del Senado, típico hablador por encargo, que terminó diciendo que ese ventarrón propio de los vientos de agosto se lo habían mandado los de la oposición. También ha resultado curioso que mientras nuestro joven presidente dice No, sus ministros dicen Si, como en el caso del fracking; mientras él genera desde su corazón un discurso conciliador que una a Colombia, la senadora Paloma algo mal entonada dice “una cosa es el Gobierno y otra es el centro Democrático” haciendo referencia al discurso del Senador Masías que por encargo destiló odio, venganza y se olvidó por completo de que el turismo es la industria más promisoria del país.

Sin duda llegó un estilo joven, diferente, con todo el ánimo de hacer las cosas bien, por momentos parece olvidarse de su mentor y de que todas las estructuras políticas que han gobernado por décadas hacen parte de su gobierno, una foto con evocación a decadencia, fue la de los tres expresidentes reunidos para conciliar quien sería contralor, esto generó varios vídeos recordando como unos a otros en diferentes momentos se descalificaban y aireadamente decían mentiroso, paramilitar, corrupto y otros calificativos, pero con eso de que la política es dinámica se reducen los cuestionamientos que serían pertinentes.

El partido de Gobierno votó a favor de realizar la consulta anticorrupción, pidió aplazarla para después de elecciones sabiendo su costo, argumentando que interferiría políticamente si se hacía con la logística de las elecciones presidenciales, los promotores aceptaron y así por mayorías se aprobó. Hoy lo que vemos es la maquinaria de la desinformación a todo vapor, buscando que la gente no salga a votar, como en otras ocasiones, embarrancándola, mientras el presidente Duque se sostiene en que la votará y que esa vagabundería de la corrupción se debe acabar, el ala radical de su partido hace lo contrario.

El rechazo a la corrupción no es un tema menor y así deberían entenderlo los políticos de siempre; que un déspota populista, que no genera confianza en un segmento importante de la población, haya llegado hasta donde lo hizo con más de 8 millones de votos, es la clara muestra del hastió y del rechazo a que se roben la plata del desarrollo. De seguir robando de esa manera, al punto del procurador salir a decir “Se lo están robando todo”, en las próximas elecciones otra será la historia.

La consulta si bien no acabara la corrupción de inmediato, así como los acuerdos con las FARC no traerían por si solos la Paz, sí son un avance importante y la manifestación de lo que el pueblo desea y es un país en Paz con oportunidades para todos, pero la corrupción no deja que esas oportunidades lleguen, La consulta es un acto Político de la sociedad hacia los gobernantes, un grito de dignidad quizás, una forma de decirles ahora que están todos juntos, No nos roben más, el país más rico del mundo con más de la mitad de la población en la pobreza no es sostenible, paren de robar y dedíquense a Gobernar bien, si quieren salarios altos gánenselos con resultados, si sube el salario mínimo sube el de todos. La consulta hay que Votarla. 7 veces Si!

elpereirano.com